jueves, 27 de agosto de 2026

SCJN: SE ELIMINA EXCLUSIÓN JUDICIAL Y SE FORTALECE EL DERECHO A LA CONSULTA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS

En la portada del periódico la jornada el apartado de Rayuela destacó: "Y ojalá con la resolución de la SCJN la voz que se escuche sea la de los indígenas y no la de los grupos religiosos". 

De acuerdo al comunicado de prensa  No.121/2026 del 25 de agosto de 2026 la SCJN garantiza el efectivo acceso a la justicia de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas. Lo que reconoce el derecho de las comunidades indígenas a intervenir como terceras interesadas en controversias constitucinoales. 

 

https://www.internet2.scjn.gob.mx/red2/comunicados/comunicado.asp?id=8542 

 

  • Se fortalece el derecho a la consulta de pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas en Nuevo León: 


La Suprema Corte determinó que el derecho a la consulta previa puede abarcar tanto los derechos colectivos de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas, como los derechos individuales de las personas pertenecientes a dichos pueblos y comunidades.

 

miércoles, 19 de agosto de 2026

La Guerra Sucia y Pensamiento Socialista

  La violencia política como espectáculo. Los medios masivos frente al conflicto armado guerrerense de los años setenta 

La Guerra Sucia implica la existencia de su opuesto que sería la Guerra Limpia. La referencia jurídica aceptada entre la comunidad internacional son las Convenciones de Ginebra mejor conocidas como las Leyes de la Guerra  que en pocas palabras impone límites para evitar que las guerras se conviertan en barbarie.

Las Convenciones de Ginebra y sus Protocolos adicionales establecen reglas claras: distinción entre combatientes y civiles, proporcionalidad y prohibición de la tortura. La "Guerra Sucia" no es sucia porque sea violenta, sino porque viola sistemáticamente estas reglas al usar desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y tortura como método de inteligencia.

De modo que cuando hablamos de la Guerra Sucia en México y la comparamos con las expresiones armadas de lucha revolucionaria en América Latina no se puede omitir recordar la película Estado de Sitio (1972), dirigida por Costa-Gavras. Este thriller político situado en Uruguay narra el conflicto armado entre el Estado y la guerrilla urbana de los Tupamaros.

Es relevante referirnos a esta película porque la historia expone cómo operaba la intervención de Estados Unidos en América Latina a comienzos de los años setenta, así como los vínculos entre las agencias norteamericanas con métodos de tortura y represión policial característicos de la guerra sucia. En la película se mencionan dos de las tres dependencias claves que operan en la actualidad:

  1. La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), cuyas operaciones en el extranjero fueron drásticamente reducidas y reabsorbidas por el Departamento de Estado a partir de 2025.
  2. El Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (hoy WHINSEC, 2001), antiguamente conocida como La Escuela de las Américas es una escuela de instrucción militar del Ejército de los Estados Unidos. Actualmente entrena entre 900 y dos mil militares de América Latina por año.
  3. La Agencia Central de Inteligencia (CIA), se encarga de proporcionar insumos sobre inteligencia para definir la estrategia de seguridad nacional a través de agentes que operan desde las embajadas recopilando y analizando información sobre gobiernos extranjeros, corporaciones e individuos.

El tridente operativo de la política estadounidense ha ocupado a la CIA para diseñar la estrategia y coordinación política en el cono sur, México y América Central mientras que la Escuela de las Américas para inculcar la ideología anticomunista y adiestrar tácticamente en doctrinas de contrainsurgencia militar. Pero la USAID fue y a la fecha ha sido la fachada y el brazo territorial que a través de sus programas de "Seguridad Pública" y "Ayuda al Desarrollo", infiltró técnicos en las policías locales y financió censos y registros civiles que sirvieron para identificar a líderes sociales y sindicales influenciados por el pensamiento socialista en plena guerra fría.

En el caso mexicano, la USAID canalizó 340.8 millones de dólares, entre 1965 y 1977, en programas de "desarrollo comunitario" y "seguridad pública" en el país. Estos recursos financiaron, por un lado, la construcción de infraestructura rural y campañas de planificación familiar en estados como Guerrero, Oaxaca y Chihuahua; sin embargo, el componente técnico de esos programas que incluía censos poblacionales, cartografía social y sistemas de identificación civil fue utilizado por la Dirección Federal de Seguridad (DFS) para mapear la presencia de organizaciones sociales y sindicales, y detectar posibles focos de insurgencia. 

Adicionalmente, la USAID proveyó equipos de radiocomunicación y capacitación en "investigación criminal" a cuerpos policiales estatales, lo que reforzó la capacidad operativa del Estado para perseguir a los movimientos armados como el de Lucio Cabañas en la Sierra de Atoyac,  el de Arturo Gámiz en la Sierra Tarahumara y el de Genaro Vázquez en el sur del país, al tiempo que justificaba su intervención bajo el manto de la "asistencia humanitaria". 

El financiamiento y la asesoría técnica de USAID no fueron casualidad: respondían a la necesidad de contener el creciente auge de movimientos armados que, inspirados por el triunfo de la Revolución Cubana, se multiplicaban en todo el territorio nacional durante las décadas de 1970 y 1980. La más grande y emblemática de ellas fue la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S), fundada el 15 de marzo de 1973 en Guadalajara. Durante los años 80, la represión estatal fue feroz, sobrevivieron dos estructuras clave: El Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo - Partido de los Pobres (PROCUP-PDLP) y las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), antecedente directo del EZLN. Finalmente en la década de los 90's el levantamiento en Chiapas del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de 1994  fue el detonante que inspiró la aparición en 1996 del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y en 1997 el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI). 

De acuerdo con los documentos desclasificados de la CIA, en fecha 25 de mayo de 2025, la colaboración de presidentes mexicanos con la agencia de inteligencia estadounidense durante la Guerra Fría se extendió de manera ininterrumpida desde 1958 hasta 1982, abarcando cuatro sexenios.

La relación inició con Adolfo López Mateos (1958-1964), quien gestionó directamente ante la CIA la creación del programa de intervención telefónica "LIENVOY". Durante su mandato, personal del ejército mexicano operó este sistema para espiar comunicaciones de embajadas extranjeras en el país, así como para vigilar a figuras políticas nacionales y extranjeras, entre ellas el pintor David Alfaro Siqueiros y el expresidente Lázaro Cárdenas. Esta iniciativa sentó las bases tecnológicas y operativas para la escalada de vigilancia que vendría después.

Posteriormente, Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970) profundizó esta alianza al fortalecer las operaciones conjuntas de vigilancia contra amenazas comunistas y disidentes internos —estudiantes, sindicalistas y opositores políticos— mediante el uso de tecnología avanzada y conocimientos proporcionados por la CIA. Su gobierno actuó como informante de Washington, facilitando información estratégica sobre movimientos de izquierda y la política exterior mexicana, al tiempo que consolidaba un aparato de inteligencia nacional cada vez más sofisticado.

En el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), la política de control y represión interna se mantuvo como eje rector del régimen; sin embargo, en el plano internacional adoptó una retórica tercermundista que funcionó como una estrategia para desactivar las críticas de la izquierda mexicana, la cual lo acusaba de subordinación a Estados Unidos. Paralelamente a este discurso, y en medio de un clima de fuerte represión política, su gobierno impulsó la creación de partidos y movimientos afines al oficialismo, con el fin de cooptar a la oposición y canalizar institucionalmente la disidencia bajo estricta vigilancia.

Finalmente, José López Portillo (1976-1982) impulsó una reforma política que otorgó canales institucionales y legales a la disidencia de izquierda, permitiendo el registro legal del Partido Comunista Mexicano (PCM) y su acceso al Congreso. Desde la óptica de la CIA, esta apertura no fue una concesión genuina, sino una estrategia controlada para evitar el surgimiento de rutas insurreccionales, que permitía acomodar a la izquierda dentro del sistema mientras se mantenía su vigilancia constante. 

Con relación a lo expuesto durante el sexenio de Vicente Fox Quesada (2001-2006) se creó La Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) de la PGR, cuyo principal objetivo fue investigar sobre los desaparecidos de la llamada guerra sucia dirigida por instancias gubernamentales contra presuntos miembros de grupos subversivos durante la década de los setenta y principios de los ochenta del siglo XX. El 17 de noviembre de 2006 la FEMOSPP presentó el Informe Histórico a la Sociedad para esclarecer la responsabilidad del Estado en cientos de asesinatos y desapariciones desarrolladas durante esas décadas.

Según el informe de la FEMOSPP, Emilio Rabasa, secretario de Relaciones Exteriores durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez, gestionó ante la administración de Richard Nixon la formación en trabajo policial y control de masas de al menos 20 militares que en 1971 dirigieron el grupo paramilitar conocido como Los Halcones, presuntos responsables de la matanza del Jueves de Corpus.
 
Del mismo documento se desprende que cerca de mil efectivos militares tomaron cursos en la Escuela de las Américas entre 1953 y 1996; de ellos, 340 recibieron entrenamiento específico en tácticas de contrainsurgencia y adoctrinamiento en "seguridad nacional" entre 1953 y 1980; de ese grupo, el 85 % (es decir, 289 elementos) fue capacitado para involucrarse en todas las fases y técnicas operativas de la contrainsurgencia. La composición jerárquica de estos 340 militares dentro de la cadena de mando: 57 sargentos, 31 subtenientes, 112 tenientes, 70 capitanes, 29 mayores, 27 tenientes coroneles, 8 coroneles y un general de brigada, además de dos cabos, un marino, un primer maestre y un capitán del Estado Mayor Presidencial. 
 
Así, la Escuela de las Américas no solo proveyó las técnicas represivas, sino que sus graduados, formados bajo la doctrina anticomunista, se convirtieron en los operadores directos de la política de control interno que caracterizó a los gobiernos mexicanos de la Guerra Fría. La Escuela de las Américas instruyó a las corporaciones policiales y militares mexicanas en la violación sistemática de derechos humanos para combatir la organización del pensamiento socialista en territorio mexicano.
 

https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB209/informe/intro.pdf

https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB180/letter_limonetaltofox.pdf 

https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB180/index2.htm

https://www.jornada.com.mx/2006/11/27/index.php?section=sociedad&article=056n1soc

https://nsarchive-gwu-edu.translate.goog/briefing-book/mexico/2025-05-19/jfk-files-detail-close-intelligence-collaboration-between-cia-and?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sge

https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/7CRumbo/1983-MB-CIA-Mx.html

https://www-ebsco-com.translate.goog/research-starters/history/geneva-conventions-establish-norms-conduct-war?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc&_x_tr_hist=true 

https://contralinea.com.mx/interno/semana/mas-alla-de-la-usaid-asistencia-para-la-injerencia-en-mexico-y-america-latina/

https://mexicosolidarityproject.org/reflections/31/#navbar

https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-65312024000300157#B16 

Development, Security, and Aid_ Geopolitics and Geoeconomics -- JAMEY ESSEX -- Lightning Source Inc_ (Tier 3), Athens, 2013 -- The University of -- isbn13 9780820342474 -- ca7514260c0fb0944e58a13be7ba790b -- Anna’s Archive.epub  


jueves, 13 de agosto de 2026

El populismo y poder popular

 El populismo y sus paradojas. Entre la redención de los excluidos y el  control del Estado | Nueva Sociedad

1. El populismo en sentido POSITIVO para los latinoamericanos

Para amplios sectores populares, el populismo ha sido históricamente un vehículo de emancipación y reconocimiento:

  • Inclusión política y social: Da voz y ciudadanía a sujetos históricamente ignorados (indígenas, afrodescendientes, campesinos y proletariado urbano). Líderes como Lázaro Cárdenas (México) o el primer Perón (Argentina) integraron a las masas al contrato social, otorgándoles derechos laborales y sindicales.

  • Redistribución y soberanía económica: Implementa políticas de nacionalización de recursos (petróleo, gas, minerales) y amplía el gasto social. En momentos de auge de materias primas, permite reducir brechas de pobreza extrema mediante subsidios y misiones sociales.

  • Activación de la participación directa: Rompe con el elitismo de los partidos tradicionales. Abre canales de participación plebiscitaria y consultas populares, devolviendo la "decisión final" a las mayorías, lo que genera un fuerte sentimiento de agencia colectiva.

  • Antiimperialismo práctico: Ofrece un relato de resistencia frente al neoliberalismo y a la influencia de organismos financieros internacionales (FMI, Banco Mundial), reforzando el orgullo nacional.

2. El populismo en sentido NEGATIVO para los latinoamericanos

Para las clases medias, los sectores institucionales y gran parte de la academia, el populismo es sinónimo de involución democrática:

  • Hiperpresidencialismo y caudillismo: Concentra el poder en la figura del líder ("el salvador de la patria"), debilitando los contrapesos (Congreso, Poder Judicial). Se desprecian las negociaciones parlamentarias y se gobierna por decretos.

  • Polarización y fractura social: Impone una lógica de "amigo/enemigo". Cualquier crítica es tildada de "golpista" o "oligárquica", lo que destruye el tejido social y vuelve inviable el diálogo entre distintos sectores del país.

  • Clientelismo y asistencialismo: El voto y el apoyo se consolidan mediante la entrega directa de ayudas sociales que no resuelven problemas estructurales (educación y producción), generando dependencia del Estado y cooptación de los movimientos sociales.

  • Insostenibilidad fiscal y corrupción: El gasto público desmedido para sostener el "modelo de bienestar" sin una base productiva sólida deriva en crisis hiperinflacionarias, escasez y, finalmente, emigración masiva (como se ha visto en Venezuela y, en menor medida, en Argentina reciente). Además, la falta de control institucional facilita la corrupción generalizada.

  • Ataque a la prensa libre: Se estigmatiza a los medios de comunicación privados como "enemigos del pueblo", eliminando la pluralidad informativa y limitando el derecho a la información.


3. ¿A qué se refiere el "Poder Popular"?

El "Poder Popular" no es un simple eslogan; es una categoría política con raíces en el socialismo del siglo XX (especialmente en la teoría de los consejos obreros y en el pensamiento de Antonio Gramsci sobre la hegemonía), pero adaptada al contexto latinoamericano.

Se refiere a la capacidad de decisión y acción directa ejercida por las bases organizadas de la sociedad civil, sin la mediación de los partidos políticos tradicionales ni del Estado burocrático formal.

En la práctica latinoamericana (especialmente en el chavismo venezolano, el evismo boliviano y el correísmo ecuatoriano), el Poder Popular se materializa en:

  • Consejos Comunales y Comunas: Asambleas ciudadanas a nivel de barrio o comunidad rural que administran presupuestos locales, gestionan proyectos de infraestructura mínima (agua, electricidad) y organizan la producción agraria o artesanal.

  • Milicias populares: Organizaciones de defensa territorial no profesionales, armadas o civiles, que se autoconciben como garantes de la soberanía frente a amenazas externas o internas.

  • Control y revocatoria de mandatos: Mecanismos para destituir a funcionarios públicos (incluyendo al presidente) mediante referéndums, ejerciendo una "democracia directa" por encima de la representativa.

La paradoja del Poder Popular:
En su teoría más pura, es un ideal horizontal y libertario. Sin embargo, en su aplicación real, suele ser cooptado por el Ejecutivo. El Estado crea estas estructuras "desde arriba" para debilitar a los sindicatos autónomos y a la oposición política, transformando al Poder Popular en un aparato paralelo que depende financiera y logísticamente del gobierno de turno. Deja de ser "poder de los de abajo" para convertirse en "poder del partido de gobierno" infiltrado en los barrios, perdiendo su esencia emancipadora.


Conclusión para el latinoamericano medio:
El populismo y el poder popular son un dilema existencial. Para un campesino andino o un habitante de una favela, el populismo fue la única herramienta que le dio acceso a una jubilación o a un hospital. Para un profesional urbano o un empresario, es el fantasma que destruye las reglas del juego y ahuyenta la inversión.

La región sigue atrapada en este péndulo: cuando el sistema liberal representativo falla en dar respuestas, el pueblo clama por un líder fuerte y poder directo (populismo positivo); pero cuando ese líder se perpetúa y quiebra la economía, el mismo pueblo clama por instituciones sólidas y reglas claras (populismo negativo). El verdadero desafío latinoamericano es institucionalizar la participación sin caer en el autoritarismo, y redistribuir sin quebrar la macroeconomía.