La Guerra Sucia implica la existencia de su opuesto que sería la Guerra Limpia. La referencia jurídica aceptada entre la comunidad internacional son las Convenciones de Ginebra mejor conocidas como las Leyes de la Guerra que en pocas palabras impone límites para evitar que las guerras se conviertan en barbarie.
Las Convenciones de Ginebra y sus Protocolos adicionales establecen reglas claras: distinción entre combatientes y
civiles, proporcionalidad y prohibición de la tortura. La "Guerra
Sucia" no es sucia porque sea violenta, sino porque viola sistemáticamente estas reglas al usar desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y tortura como método de inteligencia.
De modo que cuando hablamos de la Guerra Sucia en México y la comparamos con las expresiones armadas de lucha revolucionaria en América Latina no se puede omitir recordar la película Estado de Sitio (1972), dirigida por Costa-Gavras. Este thriller político situado en Uruguay narra el conflicto armado entre el Estado y la guerrilla urbana de los Tupamaros.
Es relevante referirnos a esta película porque la historia expone cómo operaba la intervención de Estados Unidos en América Latina a comienzos de los años setenta, así como los vínculos entre las agencias norteamericanas con métodos de tortura y represión policial característicos de la guerra sucia. En la película se mencionan dos de las tres dependencias claves que operan en la actualidad:
- La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), cuyas operaciones en el extranjero fueron drásticamente reducidas y reabsorbidas por el Departamento de Estado a partir de 2025.
- El Instituto del Hemisferio Occidental para la Cooperación en Seguridad (hoy WHINSEC, 2001), antiguamente conocida como La Escuela de las Américas es una escuela de instrucción militar del Ejército de los Estados Unidos. Actualmente entrena entre 900 y dos mil militares de América Latina por año.
- La Agencia Central de Inteligencia (CIA), se encarga de proporcionar insumos sobre inteligencia para definir la estrategia de seguridad nacional a través de agentes que operan desde las embajadas recopilando y analizando información sobre gobiernos extranjeros, corporaciones e individuos.
El tridente operativo de la política estadounidense ha ocupado a la CIA para diseñar la estrategia y coordinación política en el cono sur, México y América Central mientras que la Escuela de las Américas para inculcar la ideología anticomunista y adiestrar tácticamente en doctrinas de contrainsurgencia militar. Pero la USAID fue y a la fecha ha sido la fachada y el brazo territorial que a través de sus programas de "Seguridad Pública" y "Ayuda
al Desarrollo", infiltró técnicos en las policías locales y financió
censos y registros civiles que sirvieron para
identificar a líderes sociales y sindicales influenciados por el pensamiento socialista en plena guerra fría.
En el caso mexicano, la USAID canalizó 340.8 millones de dólares, entre 1965 y 1977, en programas de "desarrollo comunitario" y "seguridad pública" en el
país. Estos recursos financiaron, por un lado, la construcción de
infraestructura rural y campañas de planificación familiar en estados
como Guerrero, Oaxaca y Chihuahua;
sin embargo, el componente técnico de esos programas que incluía
censos poblacionales, cartografía social y sistemas de identificación
civil fue utilizado por la Dirección Federal de Seguridad (DFS) para
mapear la presencia de organizaciones sociales y sindicales, y detectar
posibles focos de insurgencia.
Adicionalmente, la USAID proveyó equipos
de radiocomunicación y capacitación en "investigación criminal" a
cuerpos policiales estatales, lo que reforzó la capacidad operativa del
Estado para perseguir a los movimientos armados como el de Lucio Cabañas en la Sierra de Atoyac, el de Arturo Gámiz en la Sierra Tarahumara y el de Genaro Vázquez en el sur del país, al tiempo que justificaba su intervención bajo el manto de la "asistencia humanitaria".
El financiamiento y la asesoría técnica de USAID no
fueron casualidad: respondían a la necesidad de contener el creciente
auge de movimientos armados que, inspirados por el triunfo de la
Revolución Cubana, se multiplicaban en todo el territorio nacional durante las décadas de 1970 y 1980. La más grande y emblemática de ellas fue la Liga Comunista 23 de Septiembre (LC23S), fundada el 15 de marzo de 1973 en Guadalajara. Durante los años 80, la represión estatal fue feroz, sobrevivieron dos estructuras clave: El Partido Revolucionario Obrero Clandestino Unión del Pueblo - Partido de los Pobres (PROCUP-PDLP) y las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), antecedente directo del EZLN. Finalmente en la década de los 90's el levantamiento en Chiapas del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de 1994 fue el detonante que inspiró la aparición en 1996 del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y en 1997 el Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).
De acuerdo con los
documentos desclasificados de la CIA, en fecha 25 de mayo de 2025, la colaboración de presidentes
mexicanos con la agencia de inteligencia estadounidense durante la
Guerra Fría se extendió de manera ininterrumpida desde 1958 hasta 1982,
abarcando cuatro sexenios.
La relación inició con Adolfo López Mateos (1958-1964), quien gestionó directamente ante la CIA la creación del programa de intervención telefónica "LIENVOY".
Durante su mandato, personal del ejército mexicano operó este sistema
para espiar comunicaciones de embajadas extranjeras en el país, así como
para vigilar a figuras políticas nacionales y extranjeras, entre ellas
el pintor David Alfaro Siqueiros y el expresidente Lázaro Cárdenas. Esta
iniciativa sentó las bases tecnológicas y operativas para la escalada
de vigilancia que vendría después.
Posteriormente, Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970)
profundizó esta alianza al fortalecer las operaciones conjuntas de
vigilancia contra amenazas comunistas y disidentes internos
—estudiantes, sindicalistas y opositores políticos— mediante el uso de
tecnología avanzada y conocimientos proporcionados por la CIA. Su
gobierno actuó como informante de Washington, facilitando información
estratégica sobre movimientos de izquierda y la política exterior
mexicana, al tiempo que consolidaba un aparato de inteligencia nacional
cada vez más sofisticado.
En el sexenio de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976),
la política de control y represión interna se mantuvo como eje rector
del régimen; sin embargo, en el plano internacional adoptó una retórica
tercermundista que funcionó como una estrategia para desactivar las
críticas de la izquierda mexicana, la cual lo acusaba de subordinación a
Estados Unidos. Paralelamente a este discurso, y en medio de un clima
de fuerte represión política, su gobierno impulsó la creación de
partidos y movimientos afines al oficialismo, con el fin de cooptar a la
oposición y canalizar institucionalmente la disidencia bajo estricta
vigilancia.
Finalmente, José López Portillo (1976-1982)
impulsó una reforma política que otorgó canales institucionales y
legales a la disidencia de izquierda, permitiendo el registro legal del
Partido Comunista Mexicano (PCM) y su acceso al Congreso. Desde la
óptica de la CIA, esta apertura no fue una concesión genuina, sino una estrategia controlada para evitar el surgimiento de rutas insurreccionales,
que permitía acomodar a la izquierda dentro del sistema mientras se
mantenía su vigilancia constante.
Con relación a lo expuesto durante el sexenio de Vicente Fox Quesada (2001-2006) se creó La Fiscalía Especial para Movimientos
Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) de la PGR, cuyo principal objetivo fue investigar sobre los desaparecidos de la llamada guerra sucia dirigida por instancias gubernamentales contra presuntos miembros de grupos subversivos durante la década de los setenta y principios de los ochenta del siglo XX. El 17 de noviembre de 2006 la FEMOSPP presentó el Informe Histórico a la Sociedad para esclarecer la responsabilidad del Estado en cientos de asesinatos y desapariciones desarrolladas
durante esas décadas.
Según el informe de la FEMOSPP, Emilio Rabasa, secretario
de Relaciones Exteriores durante el sexenio de Luis Echeverría Álvarez,
gestionó ante la administración de Richard Nixon la formación en
trabajo policial y control de masas de al menos 20 militares que en 1971
dirigieron el grupo paramilitar conocido como Los Halcones, presuntos responsables de la matanza del Jueves de Corpus.
Del mismo documento se desprende que cerca de mil
efectivos militares tomaron cursos en la Escuela de las Américas entre 1953 y 1996;
de ellos, 340 recibieron entrenamiento específico en tácticas de
contrainsurgencia y adoctrinamiento en "seguridad nacional" entre 1953 y
1980; de ese grupo,
el 85 % (es decir, 289 elementos) fue capacitado para involucrarse en todas las fases y técnicas operativas de la contrainsurgencia. La composición jerárquica de estos 340 militares dentro de la cadena de mando: 57 sargentos, 31 subtenientes, 112 tenientes, 70 capitanes, 29 mayores, 27 tenientes coroneles, 8 coroneles y un general de brigada, además de dos cabos, un marino, un primer maestre y un capitán del Estado Mayor Presidencial.
Así, la Escuela de las Américas no solo proveyó las
técnicas represivas, sino que sus graduados, formados bajo la doctrina
anticomunista, se convirtieron en los operadores directos de la política
de control interno que caracterizó a los gobiernos mexicanos de la
Guerra Fría. La Escuela de las Américas instruyó a las corporaciones policiales y militares mexicanas en la violación sistemática de derechos humanos para combatir la organización del pensamiento socialista en territorio mexicano.
https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB209/informe/intro.pdf
https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB180/letter_limonetaltofox.pdf
https://nsarchive2.gwu.edu/NSAEBB/NSAEBB180/index2.htm
https://www.jornada.com.mx/2006/11/27/index.php?section=sociedad&article=056n1soc
https://nsarchive-gwu-edu.translate.goog/briefing-book/mexico/2025-05-19/jfk-files-detail-close-intelligence-collaboration-between-cia-and?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=sge
https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/7CRumbo/1983-MB-CIA-Mx.html
https://www-ebsco-com.translate.goog/research-starters/history/geneva-conventions-establish-norms-conduct-war?_x_tr_sl=en&_x_tr_tl=es&_x_tr_hl=es&_x_tr_pto=tc&_x_tr_hist=true
https://contralinea.com.mx/interno/semana/mas-alla-de-la-usaid-asistencia-para-la-injerencia-en-mexico-y-america-latina/
https://mexicosolidarityproject.org/reflections/31/#navbar
https://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2448-65312024000300157#B16
Development, Security, and Aid_ Geopolitics and Geoeconomics -- JAMEY ESSEX -- Lightning Source Inc_ (Tier 3), Athens, 2013 -- The University of -- isbn13 9780820342474 -- ca7514260c0fb0944e58a13be7ba790b -- Anna’s Archive.epub